Mes: noviembre 2020 (Página 1 de 2)

Nochebuena negra una de las obras destacadas de Juan Pablo Sojo

Juan Pablo Sojo nació en Curiepe, estado de Miranda, Venezuela, el 23 de diciembre de 1907. Escritor y periodista, se ha destacado por sus aportes a los estudios de la cultura venezolana, en particular el habla y la cultura proveniente de la tradición de origen africano en el país

Sojo produjo una obra variada y muy prolífica, que incluye poesía, cuentos, novela, ensayos académicos y artículos periodísiticos. Publicó artículos en El Universal, El País, El Nacional, Ahora, El Heraldo y en revistas especializadas: Venezolana de Folklore, Cuadernos Literarios de la Asociación de Escritores de Venezuela, Archivos Venezolanos de Folklore, Cuadernos Tierras del Estado Miranda.

Su novela Nochebuena negra es sin dudas su obra más conocida. Uno de los méritos principales de este libro es el lenguaje. Sojo construye la obra a partir de elementos telúricos y de la fauna y la flora barloventeñas. Allí se confunden o se reflejan mutuamente la fruta del cacao y el sexo femenino. Un soplo de erotismo mantiene en vilo a los personajes y el autor articula expresiones que reponen con magia los encuentros sensuales en los campos, los ranchos abandonados y los rincones de las casas. Se puede decir que el sexo y la naturaleza confluyen con sus manifestaciones la vida de los hombres y mujeres que laboran, cantan y bailan, celebran sus ritos, atienden a sus quehaceres y cumplen con sus obligaciones o las evaden.

La sensualidad y el lirismo alientan el lenguaje de Juan Pablo Sojo, que aparece vital y telúrico, mestizo y negro.

Compartimos contigo esta destacada obra literaria de Sojo

Nochebuena negra

Fuente: nodalcultural.am

Tambor de agua, legado cultural africano en Venezuela

Cada una de las tres culturas madres de Venezuela constituye un universo de tonalidades, raíces y cosmovisiones. La riqueza cultural del país guarda secretos de tribus ancestrales. Secretos que heredan hombres y mujeres de las costas y montañas, y que poco a poco alcanzan los olfatos de los investigadores.

Buscando inspiración afrovenezolana, Tatiana Gómez se topó con el Tambor de Agua, una tradición de las mujeres de Tacarigüita, población ubicada en la región Barlovento del estado Miranda, heredada de los pueblos Bantú y Baka de Camerún. Su interés y fascinación la llevaron a África, junto a la cineasta Clarissa Duque, quien documentó la experiencia en el reconocido largometraje Tambores de Agua, un encuentro ancestral (2009).

De Camerún a Venezuela

“El Tambor de Agua se realiza cuando las mujeres van al río a lavar. En África percuten el agua para despertar al espíritu del bosque y pedirle que proteja a sus hombres. En Venezuela ese carácter ritual se ha desdibujado un poco. Tengo algunas hipótesis pero ninguna de validez científica”, comenta Gómez. Una de las razones que encuentra es la pérdida de las formas originarias. “Esas formas se van perdiendo en la memoria, en parte porque a Venezuela van llegando diseminados y diferentes grupos  que no están anclados a algo específico. Me imagino que una mujer lo sabía, lo tocó, aquella lo replicó y el referente más cercano que consiguieron fue San Juan”, agrega la directora de la Compañía de danza Danzata.

Es por ello que una vez que llega a Barlovento, la investigación se afincó en la relación que tenía el Tambor de Agua con el de San Juan, al tiempo en el que revisaba la diferencia entre el Tambor de Agua como herramienta de expresión femenina con el tambor de cuero que proponen los hombres.

Las prácticas con el agua despertaron su curiosidad para entonces. “Comencé a indagar en la concepción arquetípica del Tambor de Agua. Dimos con el ritual, dimos con el elemento como elemento primigenio que define a la mujer. El agua como el elemento que da vida y la posibilidad que tenemos las mujeres concebir. La relación del feto con el agua, la vibración que nosotras generamos, cómo se transmite allí toda una cantidad de información”, señala al respecto.

El documental

«Tambores de agua: un encuentro ancestral” es un film del género documental, presentada en el año 2009, que muestra la fuerza de las raíces africanas en las manifestaciones musicales venezolanas. La historia de los afrodescendientes venezolanos se establece en la película cuando el personaje central encuentra los «tambores de agua», una peculiar y sorprendente expresión musical de la región de Barlovento. Las campanadas acuáticas de los tambores de agua se convertirán en el medio de nuestra historia que cruzará dos continentes, África y América, para unirlos. Las largas distancias se acercan cuando las raíces son lo suficientemente fuertes como para tropezar con el tiempo.

Fuente: esferacultural.com/andreinagomezfilmsfilmmaker.com

Kirikú, el pequeño héroe africano que nos enseña a cuidar la naturaleza

Un bebé prodigioso que nace con la bondad y la valentía como sus principales virtudes. Sus películas y libros nos muestran aspectos de las costumbres y la cultura africanas, además de enseñarnos a cuidar la naturaleza. Un cuento de tintes pedagógicos que ensalza valores como la cooperación, el respeto y el amor por la conservación del Medio Ambiente. Todo ello envuelto en un halo de magia y música que nos adentra en el seno de las aldeas africanas.

Cuenta la leyenda que en la región oeste de África existió un niño prodigioso llamado Kirikú. Cuando todavía estaba en el vientre de su madre le pidió que le diera a luz, y nació por su propio pie. Este es el comienzo de la historia del pequeño héroe africano que devolvió el equilibrio natural a su aldea. Es el protagonista de libros y películas educativas que muestra a los mayores y niños la importancia que tiene el medio ambiente mientras nos enseña los valores del continente africano.

De sus historias podemos extraer una sabia lectura en la que comprendemos que si no cuidamos la naturaleza la vida terminará por consumirse. Los animales, las plantas, los ríos, incluso las tormentas, son fuente de vida, un motivo de alegría y celebración solo por el hecho de existir. Kirikú reúne la curiosidad de un niño, que es capaz de ejercer las labores de un agricultor, un alfarero, un intelectual o un médico, con las convicciones y el razonamiento de un adulto que no conoce lo que es el miedo y actúa con reflexión y valentía.

A través de sus aventuras, recorremos los paisajes de la sabana y la selva africanas, conocemos las costumbres de sus habitantes y paseamos junto a jabalíes, mofetas, ardillas, abubillas y serpientes que le piden ayuda a Kirikú. Cruzamos lagos con la superficie tan seca que se quiebra en mil pedazos de arcilla, andamos entre bosques arrasados y llamamos a la lluvia, que nunca llega. El artífice de todas estas catástrofes naturales, en esta historia tiene un nombre: Karaba, una malvada hechicera que ha lanzado un conjuro contra los habitantes del lugar, movida por su sufrimiento personal. De ella podríamos extraer una doble lectura en la que la bruja del cuento representa la sequía, la contaminación y la deforestación.

La gran virtud de Kirikú es su capacidad para resolver problemas, siempre siguiendo el camino correcto, el de la bondad. Y partiendo de su humilde pensamiento, que siempre busca la humanidad oculta en el disfraz de la maldad, decide ir en busca de Karaba para descubrir su lado bueno.

Las historias del pequeño héroe africano nos muestran los valores más importantes de la sociedad africana: la importancia de la familia y la conciencia de grupo, núcleos del trabajo en equipo y la cooperación; la necesidad de vivir en armonía con el cuerpo, que es el hogar del espíritu; el altruismo, la astucia, el perdón, el paso del tiempo y el amor en todos sus niveles, como las pistas que guían nuestros pasos por la senda de la vida. Un camino que solo podemos completar con buenos resultados si, además, lo recorremos conectando con la naturaleza, estableciendo una relación de cuidado y convivencia respetuosa en la que todas las partes salen beneficiadas.

Michel Ocelot es el director de las dos películas, ‘Kirikú y las bestias salvajes’ y ‘Kirikú y la hechicera’. Sus dibujos pretenden hacernos reflexionar acerca de la posibilidad de lograr el cambio sacando lo mejor de uno mismo, y de los demás, para vencer los miedos. El argumento nos habla de niños, de magia, de naturaleza, de agua y, sobre todo, de África. Sus plantas y animales están cuidadosamente representados y su banda sonora, compuesta por Youssou N’dour, revive la música africana con instrumentos del continente. Una deliciosa experiencia con tintes pedagógicos que ensalzan valores como el conocimiento de la naturaleza, el respeto y la prudencia.

Diviértete con los cuentos de este interesante personaje.

Kirikú y las bestias salvajes

Kirikú y la hechicera

Fuente: Mediaset.es

Carnaval de El Callao, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

El primer Carnaval de El Callao se celebró en 1914, al ritmo del calipso. Se trata de un ritmo musical que llegó con los primeros esclavos africanos que fueron traídos a las plantaciones de caña de azúcar, en Trinidad, a principios del siglo XIX. No se les permitía hablar en su faena, por lo que se dice que cantaban para expresar sus penas.

Cada año, las comparsas representan una fantasía. Participan personajes históricos, como madamas, negros medio pinto y diablos danzantes. Las primeras vienen de la palabra francesa madame, eran las que trabajaban para casas de familias pudientes o importantes empresas. Los segundos, pintados con carbón molido, melaza y agua, exigían un “medio” (antigua moneda del bolívar) o “pinto”. La respuesta cuando el transeúnte no daba el dinero era que los pintaban abrazándolos. Y los diablos son la representación mágico-religiosa de la celebración.

El 1° de diciembre de 2016, la Unesco lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. No es solo una tradición de festejar durante el asueto, hacer comparsas y bailar calipso. Para los cultores y habitantes de este pueblo al sur de la entidad, representa un legado, sus orígenes.

Esta celebración guarda relación con los festejos de emancipación llamados “Cannes Brulées” que tienen lugar en las Antillas de habla francesa.

Desde enero a marzo, esta festividad tradicional agrupa hasta unos 3.000 participantes que desfilan por las calles de la localidad disfrazados de personajes históricos o imaginarios al ritmo del calipso y otras músicas y danzas. Los desfiles son conducidos por mujeres que danzan engalanadas con vestidos variopintos. Son las llamadas “madamas”, matronas antillanas que se consideran auténticos pilares de la identidad callaoense por ser consideradas portadoras y comunicadoras de los valores culturales de la comunidad.

Personajes del carnaval

El Carnaval de El Callao ha creado personajes de carnaval únicos y coloridos que son especiales para el Carnaval de El Callao, algunos de estos personajes son:

Las Madamas son mujeres que encabezan el desfile y consideradas pilares de la identidad Callaoenese que bailan y visten turbantes y vestidos con trajes increíblemente coloridos del siglo XIX del Caribe francés. Las Madamas son consideradas las comunicadoras de la tradición del carnaval.

Isidora Agñes, de “La Negra“, era una persona que vivió entre 1923 y 1986 y que en realidad fue la persona que fundó el Carnaval de Calypso. Su presencia todavía se siente hoy, ya que es uno de los coloridos personajes de carnaval que componen esta fiesta.

Los Medio Pintos son hombres que se cubren de alquitrán, pintura o algún tipo de sustancia negra disponible y van por el festival pidiendo una bobina llamada ‘medio‘ o te pintarán con lodo, similar al truco o trato de Halloweens que tienen un frase que es “medio o te pinto”, que significa dinero o pintura.

Los Diablos son hombres que se visten con máscaras y disfraces de demonios que mantienen a las multitudes alejadas del desfile a lo largo de la ruta del carnaval usando sus látigos cortos.

Los mineros representan mineros de oro y desfilan por todo el carnaval.

También participan en la festividad niños y adultos con otros disfraces. Este carnaval pone de relieve la historia de los habitantes de la ciudad y su diversidad al exaltar el legado cultural afroantillano y las influencias de otras comunidades, fortalece la identidad de los callaoenses, propicia la unidad entre ellos e incita a las generaciones más jóvenes a descubrir su patrimonio cultural.

La transmisión de esta práctica cultural entre las generaciones se efectúa esencialmente en el seno de las familias y en escuelas dirigidas por depositarios de las tradiciones, en las que los niños adquieren las competencias necesarias para participar en el carnaval, componiendo melodías, tocando instrumentos musicales, cantando, bailando y fabricando máscaras.

Si quieres conocer más de esta festividad, entra a este enlace:

El Carnaval de El Callao: representación festiva de una memoria e identidad cultural

Fuente: UNESCO/Crónica Uno/Carnivaland

Diablos Danzantes de Venezuela, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

Los Diablos Danzantes es una manifestación cultural religiosa celebrada en los estados de Aragua, Carabobo, Guárico y Vargas todos los años el jueves de Corpus Christi, donde los promeseros salen a danzar por las calles a rendir honor por los favores concebidos al Santísimo Sacramento del Altar.

Grupos de hombres adultos, muchachos jóvenes y niños, disfrazados de diablos enmascarados, ejecutan pasos de danza hacia atrás, en actitud de penitencia, al mismo tiempo que una jerarquía de la Iglesia católica avanza hacia ellos llevando el Santo Sacramento.

El acompañamiento musical de la procesión se efectúa con instrumentos de cuerda y percusiones, mientras que los fieles hacen sonar maracas para alejar a los espíritus maléficos. En el momento culminante de la celebración, los diablos se rinden sumisos ante el Santísimo, simbolizando así el triunfo del bien sobre el mal.

Los Diablos Danzantes de Venezuela ingresaron a la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad que aprobó la UNESCO en el año 2012. Este reconocimiento proyecta con gran potencial al pueblo venezolano a todo el mundo.

Origen:

Se remonta al siglo XVIII. En el caso de los Diablos Danzantes de Yare del esatado Miranda es la cofradía más antigua del continente americano. Cuentan los ancestros que en la época de la colonia cuando las grandes haciendas eran trabajadas por los esclavos (negros traídos desde África e indígenas capturados durante la conquista), hubo un año de mucha sequía. Esta situación empezó a inquietar a los esclavos que tenían miedo a las represalias de los dueños de las tierras (los españoles) por perder la cosecha. Preocupados empiezan hacer rituales y peticiones a sus dioses para que lloviera, pero pasaba el tiempo y no pasaba nada.

En aquella época los españoles los adoctrinaban con la fe católica, por lo que los esclavos decidieron recurrir al Santísimo Sacramento, ya que sus dioses y rituales no los ayudaban, quizás Jesús en la Eucaristía (el ídolo de los españoles) si podía. El día de Corpus Christi del año 1749 empezó a llover torrencialmente, los cultivos se salvaron, se dieron buenos frutos y la cosecha fue abundante. A partir de esa fecha se celebra la danza en honor al Santísimo Sacramento del Altar (manifestación netamente religiosa), nueve (9) jueves después del jueves santo es jueves de Corpus, día de los Diablos Danzantes en toda Venezuela.

Los Diablos Danzantes de Venezuela nacen de la mezcla de tres culturas, la indígena, la africana y la europea, cada uno de ellos incorporó elementos que los identifican y definen. Durante la danza se utilizan las maracas, que es un elemento que representa a nuestros indígenas; el tambor, la danza y las máscaras son representativos de la cultura africana y la religión es el aporte de los europeos.

Vestimenta:

Los Diablos de Yare no siempre fueron rojos, en sus inicios utilizaban trajes coloridos como otras cofradías. Fue a partir de 1948 que empiezan a utilizar traje unicolor, cuando son invitados para la toma de posesión de Rómulo Gallego como Presidente y para el evento les donan rollos de tela roja para la confección de todos los trajes. Cabe destacar que todos los hombres visten completamente de rojo (camisa, medias y pantalones), así como la Primera, Segunda y Tercera Capataz mujer y camisa blanca con falda roja (las promeseras rasas), ambas medias rojas.

Todos los promeseros llevan tres cruces de palma bendita que colocan, la primera en el lado del corazón (que significa Jesús antes de mí), en la espalda (Jesús después de mí) y la tercera en el manto de la máscara. También llevan rosarios, campanas (anunciando la presencia de Jesucristo) y el mandador (que genera respeto).

Máscaras y Jerarquía:

Al principio las máscaras no eran tan coloridas y las formas que predominaban eran: el perro, el cochino y la bruja, con el pasar de los años los artesanos fueron incorporando nuevos personajes y diseños, así como paleta de colores.

Las máscaras solo pueden ser utilizadas por los promeseros hombres para bailar (las mujeres necesitan la autorización de los capataces y solo pueden usarla para bailar en un altar permitido).

  •  Las máscaras solo pueden ser utilizadas por los promeseros hombres para bailar (las mujeres necesitan la autorización de los capataces y solo pueden usarla para bailar en un altar permitido).
  • La Jerarquía en los promeseros hombres se identifica por la cantidad de cachos que lleva su máscara.
  • Primer Capataz: lleva una máscara de cuatro (4) cachos que significan los cuatro (4) puntos cardinales y lo identifican como la mayor autoridad dentro de la cofradía.
  • Segundo Capataz, Tercer Capataz y los Arreadores: utilizan máscaras con tres (3) cachos que significan la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo), los tres reinos (agua, vegetal y animal).
  • Promeseros rasos: usan máscaras con dos cachos (2), que significan el dualismo de cada persona, el bien y el mal.
  • La Capataz mujer (Primera, Segunda y Tercera) se diferencian de las otras promeseras solo por su vestimenta toda roja. La primera mujer Capataz fue nombrada en el año de 1910.

Rol de la mujer dentro de la Cofradía:

En la antigüedad tanto las mujeres como los hombres tenían el mismo rol dentro del baile de los diablos danzantes. En la actualidad se encarga de la protección de los niños promeseros, la preparación de los altares y la logística de los días de la danza.

Si quieres conocer más de esta festividad entra a este enlace:

Diablos Danzantes de Venezuela

Fuente: diablosdanzantesdeyare.com/UNESCO/Gobernación del Estado Bolivariano de Miranda

La Parranda de San Pedro: Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

La Parranda de San Pedro de Guarenas y Guatire es una manifestación popular de carácter ritual y festivo. Aunque imprecisa, su primera referencia histórico-documental ubica su origen a principios del siglo XIX. Fue proclamada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO el 5 de diciembre de 2013.

Los preparativos de la festividad se inician varios meses antes de junio, cuando los parranderos agrupados en comparsas, ensayan música, cantos y bailes, renuevan el vestuario y designan las personas que van a encargarse de las actividades preparatorias.

En la tarde de cada 28 de junio, los miembros de cada Parranda vistiendo su ropa cotidiana, encierran sus respectivas imágenes de San Pedro en las Iglesias de Santa Cruz de Pacairigua, de Guatire, y en la Catedral de Nuestra Señora de Copacabana, de Guarenas, iniciándose el Velorio con el canto de coplas alusivas al Santo que se prolonga hasta las doce de la noche.

El 29 de junio, día de San Pedro, después de haber escuchado la misa cantada en la Iglesia y recibido el “permiso” y la bendición del sacerdote para que la imagen del Santo salga, los parranderos, todos del género masculino,  con el rostro pintado de betún negro y ataviados de forma característica, junto a la comunidad desbordan las calles con alegría y entusiasmo. Entonan coplas y danzan al ritmo de la música, “bailando” la imagen de San Pedro con el objeto de rememorar la tradición oral según la cual el Santo sanó a la hija enferma de la esclavizada María Ignacia.

Durante el resto del día, visitan casas de viejos parranderos que han contribuido al legado histórico y cultural de la manifestación, así como de promeseros que abren sus hogares al Santo y a los parranderos.

Detalles y personajes de la celebración

La tradición consiste en unos parranderos, vestidos con levitay pumpá (uno de ellos lleva la imagen del santo, otro lleva una bandera amarilla y roja) y acompañados por cuatro y maracas. La percusión se logra con unos pedazos de cuero de animal amarrados a los pies a manera de sandalias (llamadas cotizas).

También van acompañados por dos niños impúberes, vestidos con un traje rojo y amarillo (parecido a los arlequines), que se conocen como “tucusitos”. El personaje más llamativo es un hombre vestido de mujer que carga una muñeca de trapo. Este personaje se llama “María Ignacia” y la muñeca “Rosa Ignacia“. Los dos tucusitos hacen las veces de sus otros dos hijos.

Si quieres conocer más de esta festividad entra a este enlace:

La parranda de San Pedro de Guarenas y Guatire

Fuente: Centro de la Diversidad Cultural/cultoresunidos.org.ve

Cantos de trabajo de Los Llanos venezolanos, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

Los cantos de trabajo narran vicisitudes de la vida del llanero y se transmiten de generación en generación. La Unesco explica que “esta práctica forma parte del sistema tradicional de crianza de ganado de los Llanos, que sintoniza perfectamente con la dinámica de la naturaleza y el medio ambiente de esta región”.

Los cantos de trabajo de Los Llanos de Venezuela y Colombia fueron reconocidos como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad el 06 de diciembre de 2017, declaratoria que tuvo lugar durante la duodécima reunión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, que se desarrolló en la isla de Jeju, en la República de Corea, del 4 al 9 de diciembre de 2017.

«Los cantos constituyen testimonio del devenir histórico de las comunidades y territorios en los que se inserta, resistiendo la pérdida de conocimientos y memorias colectivas» que implicarían el desarrollismo o la mecanización, expuso María Ismenia Toledo, antropóloga experta en patrimonio cultural inmaterial.

Esta práctica está amenazada por los cambios en los espacios naturales debido a planes de ordenación territorial y nuevos usos de la tierra. Además, las transformaciones económicas, sociales y demográficas del llano colombiano y venezolano han traído consigo “una pérdida de interés por las técnicas y los valores característicos de las faenas llaneras”, advierte la Unesco.

Llamadas, silbidos, gritos, tonadas y melodías

Los cantos de trabajo de llano son una práctica de comunicación vocal que surgió en la estrecha relación establecida por la sociedad humana con los ganados bovinos y equinos y del conocimiento adquirido durante el proceso de construcción del paisaje socioproductivo de las tierras planas y bajas de la región de los Llanos.

Consisten en tonadas que se ejecutan a capella, de forma individual, cuyas líneas melódicas se prolongan a voluntad del cantor, con muy escasa sujeción a ritmo o medida y que se estructuran sobre textos cuya forma básica (aunque no única) es la cuarteta octosilábica de asonancia en los versos pares.

Los cantos se expresan en dos modalidades asociadas cada una a actividades específicas: arreo y ordeño. Los cantos de arreo están destinados al manejo del rebaño en movimiento en las sabanas abiertas; a la voz humana puede sumársele el son de la guarura (Strombus gigas u otras especies de grandes caracoles) o de los cuernos (cachos) de reses.

En los cantos de ordeño, ciertos enunciados apelativos junto al nombre de cada vaca conforman el entorno paratextual. Dicho nombre, que figura en el texto estrófico mismo, es reconocido tanto por ella como por la cría al momento del llamado.

“Los cantos de trabajo de llano colombo-venezolanos” se inscriben en el sistema de la ganadería tradicional llanera, práctica económica, social y cultural regida por códigos consuetudinarios propios, cuyo núcleo es la vaquería (conjunto estacional de faenas que se ciñen a los ciclos del año climático y se orientan a la apropiación y distribución de la riqueza pecuaria).

Este sistema, armónico con las condiciones ambientales y las dinámicas de la naturaleza, supone la realización de diversas tareas: la caballeciada o trabajo de bestias (preparación de los caballos como principal medio de trabajo), el pique y rodeo (recolección del ganado diseminado en vastas extensiones), su aparte (selección y distribución según los usos y entre los diferentes propietarios), la hierra y marcación de animales orejanos (formas de identificación), la castración, la escogencia de vacas paridas para el ordeño y de animales no aptos para la cría.

Este ciclo productivo remata con la devolución del ganado restante a la vida libre en las sabanas hasta la próxima vaquería. En conjunto, estas actividades constituyen lo que se denomina trabajo de llano y dos de estas, el arreo y el ordeño, sobresalen por el significativo hecho de haber dado origen a manifestaciones vocales que acompañan el esfuerzo de trabajo y son imprescindibles para su eficiente cumplimiento (cantos de arreo, cantos de ordeño, llamadas, silbidos, gritos y japeos).

Si quieres conocer más de esta tradición entra a este enlace:

Cantos de trabajo de Los Llanos venezolanos

Fuente: Centro de la diversidad Cultural/UNESCO

Ubuntu, leyenda africana para niños sobre la cooperación

Esta preciosa leyenda nos lleva a replantearnos la forma en la que vemos las cosas. La leyenda habla de cooperación, y de cómo colaborando se consigue la igualdad, y con la igualdad, la armonía, y con la armonía, la felicidad. 

Ubuntu es una filosofía de vida que se basa en los principios de lealtad, humildad, empatía y de respeto. Sin duda, esta leyenda nos transmite una fantástica lección para niños y mayores. 

Un antropólogo visitó un poblado africano. Quiso conocer su cultura y averiguar cuáles eran sus valores fundamentales. Así que se le ocurrió un juego para los niños. Puso una cesta llena de fruta cerca de un árbol. Y los dijo lo siguiente:

– El primero que llegue al árbol, se quedará la cesta con frutas.

Pero cuando el hombre dio la señal para que empezara la carrera, ocurrió algo insólito: los niños se tomaron de la mano y comenzaron a correr juntos. Al llegar al mismo tiempo, pudieron disfrutar todos del premio. Se sentaron y se repartieron las frutas.

El antropólogo les preguntó por qué habían hecho eso, cuando uno solo podía haberse quedado con toda la cesta . Uno de los niños respondió:

– «Ubuntu».  ¿Cómo va a estar uno de nosotros feliz si el resto está triste?

El hombre quedó impresionado por la sensata respuesta de ese pequeño. Ubuntu, es una antigua palabra africana que en la cultura Zulú y Xhosa significa «Yo soy porque nosotros somos«. Es una filosofía de vida, que consiste en creer que cooperando se consigue la armonía ya que se logra la felicidad de todos.

Fuente: Guiainfantil.com

El baobab, leyenda africana sobre la soberbia

Esta leyenda, «El baobab», explica a los niños por qué esos árboles típicos de la Sabana africana tienen esa forma tan extraña y lo importante que es el valor de la humildad frente a la soberbia.

Cuenta una leyenda africana que hace mucho, mucho tiempo, el baobab era el más hermoso de los árboles. Animales y hombres vivían cautivados por su belleza. Sus ramas eran fuertes, su corteza suave y sus flores de un color intenso.

Los dioses además le otorgaron una gran longevidad, para que todos pudieran admirar su belleza por más tiempo. El baobab aprovechó esto para crecer más y más. Para hacerse más y más fuerte. Sus ramas empezaron a dejar sin sol al resto de árboles, quienes tuvieron que crecer en la oscuridad.

La soberbia del baobab aumentaba según pasaban los años, y desafió a los dioses:

– ¡Seré tal alto que os alcanzaré allá en el cielo!

Cuando el baobab estaba a punto de tocar las nubes, los dioses se dieron cuenta de su osadía y decidieron castigarle retirándole todos sus dones. A partir de entonces, el baobab crecería al revés, con las flores bajo tierra y las raíces hacia el cielo. Por eso el baobab tiene se aspecto tan extraño.

Fuente: Guiainfantil.com

El elefante y la lluvia. Leyenda africana para niños sobre el egoísmo

En «El elefante y la lluvia», no sólo se habla de lo importante que es el agua para vivir, sino en lo importante que es compartir. El agua es un bien común, no es propiedad de nadie. Por eso hay que cuidarla y repartirla entre todos.

Cuenta la leyenda, que hace mucho pero que muchos años, un elefante dijo a la lluvia:

– Debes de estar muy contenta. Gracias a ti la tierra es verde y tiene árboles y flores. ¿Pero qué pasaría si de pronto comenzara a arrancar todas las plantas?

La lluvia se extrañó, luego se enfureció. Y advirtió al elefante de que dejaría de mandar agua a la Tierra si estropeaba todas las plantas.

Pero el elefante, además de curioso, era muy arrogante, y decidió pisotear la hierba, las flores y las plantas. Derribó los árboles y dejó la tierra desolada.

La lluvia entonces dejó de enviar agua, y la tierra comenzó a secarse.

El elefante comenzó a tener sed. No encontraba agua para beber. El elefante estaba tan sediento, que habló con el gallo. Le pidió que fuera a hablar con la lluvia y le pidiera agua.

La lluvia se conmovió al ver llegar al gallo y mandó agua. Consiguió formar un charco delante de la casa del elefante. El elefante entonces decidió que el charco era sólo suyo y no iba a dejar beber de él a ningún animal. Dejó al gallo de guardián para que nadie se acercara.

Llegaron muchos animales sedientos, pero el gallo les dijo que no podían beber, porque el charco era del elefante y no quería compartirlo. Pero el león se rebeló y dijo que bebería de igual manera. El gallo, que le tenía miedo, se apartó y en vista de que el león bebía del charco, los demás animales decidieron hacer los mismo.

Cuando volvió el elefante, el charco ya no tenía casi agua. Pero lejos de enfadarse, y al escuchar al gallo contar lo sucedido, se dio cuenta de lo sedientos que estaban todos los animales y de lo egoísta que él había sido. Estaba muy arrepentido.

La lluvia, que le escuchó llorar, comprendió de que al fin el elefante había aprendido la lección, y volvió a llevar agua a la tierra. Brotaron plantas, árboles y hierba.

Desde entonces todos los animales saben que deben cuidar las plantas y que el agua es un bien común y muy preciado que deben compartir.

Fuente: Guiainfantil.com

« Entradas anteriores

© 2022

Tema por Anders NorenArriba ↑