El 2 de febrero, en Brasil y Uruguay se celebra el día de Yemayá o Iemanjá, una deidad de cultos afroumbandistas que ha sido adoptada más allá de la religiosidad.

En Uruguay el día de Iemanjá, se convirtió en una manifestación popular que excede a los creyentes afroumbandistas. Si bien se la conoce como la ‘virgen del mar’, Iemanjá no es una virgen. De acuerdo a la religión umbandista es un orixá, o sea una diosa, dueña de las aguas saladas.

«La designación virgen se relaciona con el cristianismo, con el cual los cultos afro se sintetizan durante mucho tiempo. Sin embargo es una contradicción denominar virgen a una entidad generadora de vida: de su vientre surge toda la vida del planeta. Es una energía de la naturaleza, de las aguas», explicó en la sección radial de Sputnik ‘Zona Violeta’ el secretario de la Federación Afroumbandista del Uruguay, el pae o padre Daniel Méndez de Oxalá.

La fecha de la celebración coincide con el día de la Virgen de la Candelaria. Según el pae, esto se debe a un ‘sincretismo’ que se arrastra desde la época de los esclavos. Durante muchos años los cultos afro estuvieron detrás del catolicismo porque quienes los practicaban llegaron a América como esclavos. Para mantener viva su memoria religiosa los esclavos escondían un orixá detrás de los santos católicos. Cuando hablaban de algún santo católico en realidad estaban rindiendo culto a sus propias deidades. Por este motivo las fechas también están vinculadas a las celebraciones católicas, explicó.

Durante la celebración del 2 de febrero la gente realiza ofrendas a Iemanjá, y aprovecha para hacer pedidos o agradecimientos a la deidad. Las playas se colman de personas que tiran sus regalos al mar.

«Se dispone de barcas donde se colocan flores, miel, fruta, jugos y hasta perlas, todo aquello que agrada a Iemanjá, que como toda mujer es coqueta y le gusta lo delicado y lo bonito. Predominan los colores blanco y celeste. Se trata de dar lo que cada uno puede», señaló.

«Se dispone de barcas donde se colocan flores, miel, fruta, jugos y hasta perlas, todo aquello que agrada a Iemanjá, que como toda mujer es coqueta y le gusta lo delicado y lo bonito. Predominan los colores blanco y celeste. Se trata de dar lo que cada uno puede», señaló.

Fuente: Sputnik