Categoría: Historia

Hoy se celebra el día de la mujer en todo el mundo

Desde la Fundación Afroamiga felicitamos a todas las mujeres en su día y reconocemos el rol fundamental que juegan en sus familias, en la construcción de la sociedad y de la patria.

Según datos recientes de la CIA (Central Intelligence Agency) y de las Naciones Unidas, actualmente el 49,5 % de la población mundial está formada por mujeres. Esto significa que 3.712 millones de habitantes del planeta son de sexo femenino. La diferencia poblacional con respecto a la población masculina es muy pequeña, sin embargo, todavía hay muchos conceptos en los que se observa desigualdad entre sexos. Y acabar con esas diferencias, equiparar ambos sexos en los aspectos más cotidianos, dar visibilidad al colectivo femenino… son algunas de las razones por las que hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer.

¿Sabías que la celebración de un día dedicado a las mujeres tiene más de un siglo de antigüedad?

Fue la socialdemócrata alemana Clara Zetkin quien planteó la idea de crear un día internacional de la mujer. Lo hico en 1910, durante la II Conferencia Internacional de Mujeres Trabajadoras, en la que participaron 100 mujeres de 17 países que votaron y aprobaron la idea.

¿La primera vez que se celebró el Día Internacional de la Mujer se hizo un 19 de marzo?

Esta conmemoración tuvo lugar en 1911, de acuerdo con las directrices aprobadas en la II Conferencia Internacional de Mujeres Trabajadoras. Se convocó una manifestación a favor del derecho de voto de las mujeresel fin de la discriminación y se pidió la equiparación de derechos laborales entre hombres y mujeres.

¿La muerte de 140 mujeres en una fábrica de New York fue el detonante de la lucha por la mejora de las condiciones laborales?

Ocurrió días después de la primera celebración del Día de la Mujer, el 25 de marzo de 1911. Las mujeres perecieron víctimas de un incendio. La tragedia sirvió de detonante para solicitar mejores condiciones laborales en los años siguientes.

¿El cambio de fecha al 8 de marzo está relacionado con Rusia?

Las mujeres rusas hicieron una huelga el 8 de marzo de 1917 para protestar por los dos millones de soldados muertos en la guerra. Las rusas se declararon en huelga bajo el lema “pan y paz”.

¿En 1975 fueron las Naciones Unidas quienes tomaron la fecha y la convirtieron en una celebración mundial?

Ese año se celebraba el Año Internacional de la Mujer. Las Naciones Unidas escogieron ese día 8 de marzo para celebrar el primer Día Internacional de la Mujer en esa fecha y convertirlo en una jornada de reivindicación de los derechos de las mujeres de todo el planeta.

Hoy en día se siguen reivindicando algunas de las peticiones que datan de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Sobre todo, se trabaja por lograr la igualdad de sexos y por conseguir la equiparación total de hombres y mujeres en la sociedad del siglo XXI.

Fuente: ludiana.com

Un día como hoy nació Juana Ramírez «La Avanzadora»

Juana Ramírez La Avanzadora fue una heroína de la gesta independentista venezolana. Con aires de leyenda cuenta la historia que esta valerosa mujer condujo un contingente de guerreras del lado de los patriotas. Su ímpetu la hizo atravesar el campo enemigo en medio de una ráfaga de balas y con recio gesto le quitó la espada a un realista caído, alzo la espada con gesto libertario y desde ese momento siempre avanzaba en el campo de batalla.

Juana Ramírez nació el 12 de enero de 1790 en Chaguaramal, cerca de Maturín, actual estado Monagas. Hija de una esclava de origen africano y se dice que su padre fue el General Andrés Rojas o de su hermano José Francisco, miembros de la familia que era dueña de su madre. La pequeña Juana fue liberada y criada bajo la protección de Doña Teresa Ramírez de Valderrama quien, además, le dio su apellido. Hizo su vida en Maturín donde trabajaba como lavandera, antes de unirse al ejército patriota.

El 25 de mayo de 1813 Juana Ramírez La Avanzadora enfrentó al ejército Realista de Domingo Monteverde, al guiar un grupo de mujeres en Sabana de Alto de los Godos, al oeste de Maturín. Fue una batalla numéricamente desigual, pues los Patriotas apenas superaban los 1000 guerreros y guerreras, pero lograron vencer al numeroso ejército de Monteverde.

Juana Ramírez fue llamada “La Avanzadora” por comandar exitosamente la unidad de artillería femenina que se ubicó en la actual Plaza Piar de Maturín, debían ocuparse de: apertrechar los cañones, visualizar al enemigo, trasladar a los heridos a lugares seguros y atenderlos, cuidar a los niños y los ancianos.

Una vez terminada la guerra, se casó con un militar patriota y tuvo una hija a quien legó los aires de libertad. Juana Ramírez murió en 1856 en Guacharas, en el actual estado Monagas. Su sepulcro fue señalado con unos cardones que sembraron. En 1975 fue construido y declarado Santuario Patriótico Distrital, y en 1994 declarado Santuario Patriótico Regional. En la avenida Bolívar de Maturín se le rinde honor con un monumento póstumo.

A partir del 23 de octubre de 2001 los restos simbólicos de Juana Ramírez La Avanzadora fueron elevados al Panteón Nacional.

Fuente: unellez.edu.ve

La historia de la valiente Confederación Africana y como se le “plantó” al poder europeo

El primer directorio de la CAF

Un hecho valiente en el fútbol africano cumple en este 2021, 55 años. Fue un acto de valentía de un continente históricamente marginado y que contrasta, mucho, con la realidad actual de la Confederación Africana de Fútbol, constantemente arrodillada a FIFA y a las potencias europeas.

Es bueno sacar esta historia a colación, pues como ha estado en boga el tema del Mundial cada dos años propuesto por el actual presidente de la FIFA, Gianni Infantino, repasar que el fútbol puede tener intereses políticos y económicos fuertes. África es uno de los continentes que apoya la propuesta y con este apoyo, más Asia y quizá Concacaf, pretenden aplastar con votos (cada país es un voto) a la posición firme de Conmebol y UEFA de mantener el formato actual.

Cuando nació la  Confédération Africaine de Football,  o CAF (se entiende igual en francés o español),  el continente negro vivía un momento crucial de descolonización de Europa. Muchos países reclamaron independencia entre los 50 y los 60 aprovecharon las secuelas que dejó la Segunda Guerra Mundial y la imposibilidad de mantener colonias de ultramar.

África necesitaba agruparse y muchos dirigentes del continente negro vieron la oportunidad de oro para, usando el vehículo del fútbol, unirse. El acta constitutiva de la CAF fue firmada en Jartum, Sudán, el 8 de junio de 1957 y su primer presidente fue el egipcio  Abdallah Salem. Egipto, Etiopía, Sudáfrica y Sudán, fueron los países fundadores. Ya en enero del 58 estaban jugando la primera Copa de Naciones de África para celebrar la “africanidad”.

La CAF fue la primera entidad que agrupó países africanos con un fin. Incluso nació primero que la Unión de Estados Africanos (23 de noviembre de 1958) y la Organización para la Unidad Africana (25 de mayo de 1963), organismos que responden como bloque regional ante la ONU.

Los pasos de la africanidad de la CAF eran tan fuertes, que ya con un año de vida expulsaron de la confederación a Sudáfrica por la condenable política del Apartheid. De hecho, quería participar en la primera Copa de Naciones con equipo de solo blancos.

FIFA y el menosprecio

Sin embargo, la muy blanca y europea FIFA de entonces, también había resuelto expulsarla en 1959, pero readmitió a Sudáfrica en 1961, generando la primera gran tensión con el bloque negro. Sudáfrica empezó a competir en la Confederación Asiática.

La siguiente gran batalla en la agenda era un cupo al Mundial. Cada vez más países lograban su independencia y se afiliaban a la CAF.  Para ir al Mundial por Asia o por África, había que sortear una serie de repechajes. Ya la cantidad de países miembros con intención de disputar una eliminatoria al Mundial de Inglaterra 1966 se acercaba a la veintena.

FIFA, que aún tenía la “mancha” de readmitir a un régimen de Apartheid nunca escuchó la petición africana: Un cupo para ir a Inglaterra. Recordemos que hasta entonces, el único país africano en ir a un Mundial fue Egipto en 1934 y por invitación.

FIFA lo más que pudo hacer fue que el ganador de la eliminatoria asiática y la africana se disputaran un cupo. Esto enardeció a los dirigentes africanos y quince países firmaron la negativa de participar en eliminatorias a un Mundial. Fue un boicot continental, nunca visto.

En Suiza, enfurecieron y el máximo ente Mundial multó con cinco mil francos suizos (un dineral en la época y más para esos países) a cada asociación firmante.

África tuvo su Mundial en 2010

Un poder que desató muchas posibilidades

Esta postura de África, valiente y monolítica, retumbó. Para el Mundial de México 1970 obtuvieron una plaza que ganó Marruecos (16 países se eliminaron por un cupo) y de ahí en adelante, fueron ganando espacio en la gran cita mundialista.

Mientras tanto, alguien notó el poder de fuego que tenían esas naciones africanas juntas: Joao Havelange. Apalancado en estas tensiones previas, se alió con las naciones africanas, quienes aportaron los votos clave para sacar a Rous y ser presidente de la FIFA en 1974.

Con la fórmula de un voto = un país,  Sepp Blatter también sacó rédito para sus proyectos. Y ahora, de igual manera, Infantino sabe la fórmula.

Fuente: https://www.futbolsapiens.com/

Negritud

Negritud

No deja de ser curioso, y sintomático, que el movimiento de la Negritud naciera en París. Fue allí, en la capital de una de las potencias imperiales del momento, donde un grupo de estudiantes negros se unió para dar al movimiento independentista de las colonias el impulso que le faltaba. Corrían los años 30 y estaba Europa en otras cosas, pero los movimientos sociales y políticos en París eran muchos y el ambiente era el adecuado para el nacimiento de nuevas ideas.

En París se daban cita los mejores estudiantes de las diversas colonias francesas: africanos, sobre todo, pero también de Centroamérica. Así, a mediados de los años 30 llegaba a la capital un joven proveniente de Martinica, diminuta isla del Pacífico cercana a puerto Rico, y por aquel entonces colonia francesa. Era Aimé Césaire. Allí conocería a Léopold Sédar Senghor (senegalés) y Léon Damas  (de la Guinea francesa) y entre los tres fundaban, en 1934, la revista literaria ‘L’étudiant noir’. Por entonces, ninguno de los tres piensa todavía en política. Son poetas, artistas, intentando recuperar con sus textos el pasado de sus pueblos.

Publican un solo número, pero en él Cesarie escribe un artículo titulado: “Négrerie”, con el subtítulo de: “Juventud negra y asimilación” que va a causar un gran impacto en muchas personas. En él viene a decir que la historia de los negros tiene tres actos: a) la esclavitud, b) la asimilación, -intrínseca a la colonización- y, por último, c) una nueva etapa, que todavía no había llegado, que sería la de liberación –no solo política, sino también mental.

Ese texto impacta a muchos de sus compañeros negros, colonizados, en París, y se sitúa como punto de partida para lo que luego será la Negritud. Además, Aimé Césaire sigue escribiendo y en 1936 publica ‘Cahier d’ un retour au pays natal’, otro golpe sobre la mesa en el que “Armado de un espléndido lenguaje lírico, denuncia la escandalosa situación de las poblaciones sometidas al sistema colonialista y canta la dignidad de un mundo africano oculto en la memoria colectiva. El poeta cuenta entonces con 26 años apenas y seguramente no se da cuenta de que acaba de escribir un texto que dejará una profunda huella”. [Cita extraída de El Ortiba].

Igual que hay hombres-hiena y hombres-panteras, yo seré un hombre-judío un hombre-cafre un hombre-hindú de Calcuta un hombre de  Harlem -que no-vota, el hombre-hambruna, el hombre-insulto, el hombre-tortura, podrían en cualquier momento agarrarlo molerlo a golpes-matarlo sin más- sin tener que rendir cuentas a nadie sin tener que excusar con nadie.

De hecho, pronto vuelve a Martinica, ya casado y con un hijo, para dar clases en una escuela elemental. Pero allí sigue extendiendo su semilla y no es casualidad que entre sus alumnos se encontraran uno de los hombres que se convertiría luego en emblema de la Negritud: Frantz Fanon.

En 1947, acabada la Segunda Guerra Mundial, Aimé Cesaire es elegido diputado en la Asamblea Nacional Francesa con el apoyo del Partido Comunista francés. Al mismo tiempo participa también en Presence Africaine, fundada por Alaioune Diop, profesor de filosofía nacido en Senegal. Participaron en ella muchos intelectuales, Sartre incluido, y  el objetivo de la misma era revalorizar la historia negra, negada por el colonialismo.

Tres años después publica Césarie su Discurso sobre el Colonialismo (1950), un libro muy duro en el que viene a decir que Europa es una civilización decadente, y que el nazismo no es muy distinto de lo que fue el colonialismo. La única diferencia, dice, es que el “nazismo fue una colonización contra los blancos”. “Lo que no se perdona a Hitler es que haya aplicado el exterminio al blanco”, frente a la destrucción y exterminio, perfectamente aceptado por todos, llevados a cabo contra los negros: asesinatos, desarraigo, separación de tribus y familias…

Como alegato final, termina apelando al proletariado y a la revolución contra la burguesía. Para entonces, estaba todavía muy influenciado por el comunismo y vincula raza y clase. Pero todo esto cambia pronto, tras ver Césaire cómo aplica la URSS la teoría comunista, que no defiende precisamente la libertad de los pueblos, lo que quedó claro en 1956 tras el represión de la revolución húngara. Es por eso que ese año publica su Carta a Maurice Thorez –presidente del Partido Comunista- en la que se desvincula de la Partido Comunista mostrando la repugnancia que le produce el hecho de que el Partido no se revele ante Stalin.

Al año siguiente comienzan las tan anheladas independencias africanas. La primera es Ghana, en 1957, y le seguirán poco a poco la mayoría de países del continente. Aunque no todas, ni mucho menos, lo harán tal y como quería Césaire. Empezando por su amigo Senghor, que desde el primer momento se entrega al amigo francés. A pesar de todo, el movimiento de la Negritud seguirá presente por mucho tiempo.

Fuente: https://porfinenafrica.com/

Simón Bolívar y Pedro Camejo, «Negro Primero»

Los oficiales de mi estado mayor que murieron en esta memorable acción (la Batalla de Carabobo) fueron: Coronel Ignacio Meleán, Manuel Arráiz, herido mortalmente; capitán Juan Bruno, teniente Pedro Camejo (a) el Negro Primero, teniente José María Olivera, y teniente Nicolás Arias.

Entre todos con más cariño recuerdo a Camejo, generalmente conocido entonces con el sobrenombre de “El Negro Primero”, esclavo un tiempo, que tuvo mucha parte en algunos de los hechos que he referido en el transcurso de esta narración. 

Cuando yo bajé a Achaguas después de la acción del Yagual, se me presentó este negro, que mis soldados de Apure me aconsejaron incorporase al ejército, pues les constaba a ellos que era hombre de gran valor y sobre todo muy buena lanza. Su robusta constitución me lo recomendaba mucho, y a poco de hablar con él, advertí que poseía la candidez del hombre en su estado primitivo y uno de esos caracteres simpáticos que se atraen bien pronto el afecto de los que los tratan. Llamábase Pedro Camejo y había sido esclavo del propietario vecino del Apure, Don Vicente Alfonso, quien le había puesto al servicio del rey porque el carácter del negro, sobrado celoso de su dignidad, le inspiraba algunos temores.

Después de la acción de Araure quedó tan disgustado del servicio militar que se fue al Apure, y allí permaneció oculto algún tiempo hasta que vino a presentárseme, como he dicho, después de la función del Yagual. 

Admítile en mis filas y siempre a mi lado fue para mí preciosa adquisición. Tales pruebas de valor dio en todos los reñidos encuentros que tuvimos con el enemigo, que sus mismos compañeros le dieron el título de el Negro Primero. Estos se divertían mucho con él y sus chistes naturales y observaciones sobre todos los hechos que veía o había presenciado, mantenían la alegría de sus compañeros que siempre le buscaban para darle materia de conversación.

Sabiendo que Bolívar debía venir a reunirse conmigo en el Apure, recomendó a todos muy vivamente que no fueran a decirle que él había servido en el ejército realista. Semejante recomendación bastó para que a su llegada le hablaran a Bolívar del negro, con gran entusiasmo, refiriéndole el empeño que tenía en que no supiera que él había estado al servicio del rey.

Así, pues, cuando Bolívar le vio por primera vez, se le acercó con mucho afecto, y después de congratularse con él por su valor le dijo:

-¿Pero qué le movió a V. a servir en las filas de nuestros enemigos?

Miró el negro a los circunstantes como si quisiera enrostrarles la insdiscreción que habían cometido, y dijo después:

-Señor, la codicia.

-¿Cómo así?, preguntó Bolívar. 

-Yo había notado, continuó el negro, que todo el mundo iba a la guerra sin camisa y sin una peseta y volvía después vestido con un uniforme muy bonito y con dinero en el bolsillo. Entonces yo quise ir también a buscar fortuna y más que nada a conseguir tres aperos de plata, uno para el negro Mindola, otro para Juan Rafael y otro para mí. La primera batalla que tuvimos con los patriotas fue la de Araure: ellos tenían más de mil hombres, como yo se lo decía a mi compadre José Félix; nosotros teníamos mucha más gente y yo gritaba que me diesen cualquier arma con qué pelear, porque yo estaba seguro de que nosotros íbamos a vencer. Cuando creí que se había acabado la pelea, me apeé de mi caballo y fui a quitarle una casaca muy bonita a un blanco que estaba tendido y muerto en el suelo. En ese momento vino el comandante gritando “A caballo”. ¿Cómo es eso, dije yo, pues no se acabó esta guerra? –Acabarse, nada de eso: venía tanta gente que parecía una zamurada.

-¿Qué decía V. entonces?, dijo Bolívar.

-Deseaba que fuéramos a tomar paces. No hubo más remedio que huir, yo eché a correr en mi mula, pero el maldito animal se me cansó y tuve que coger monte a pie. El día siguiente yo y José Félix fuimos a un hato a ver si nos daban qué comer, pero su dueño cuando supo que yo era de las tropas de Ñaña (Yáñez) me miró con tan malos ojos que me pareció mejor huir e irme al Apure.

-Dicen, le interrumpió Bolívar, que allí mataba V. las vacas que no le pertenecían.

-Por supuesto, replicó, y si no, ¿qué comía? En fin vino el mayordomo (así me llamaba a mí) al Apure y nos enseñó lo que era la patria y que la diablocracia no era ninguna cosa mala, y desde entonces yo estoy sirviendo a los patriotas. 

Conversaciones por este estilo, sostenidas en un lenguaje sui generis, divertían mucho a Bolívar, y en nuestras marchas el Negro Primero nos servía de gran distracción y entretenimiento.

Continuó a mi servicio, distinguiéndose siempre en todas las acciones más notables, y el lector habrá visto su nombre entre los héroes de las Queseras del Medio.

El día antes de la batalla de Carabobo, que él decía que iba a ser la “cisiva”, arengó a sus compañeros imitando el lenguaje que me había oído usar en casos semejantes, y para infundirles valor y confianza les decía con el fervor de un musulmán, que las puertas del cielo se abrían a los patriotas que morían en el campo, pero se cerraban a los que dejaban de vivir huyendo delante del enemigo.

El día de la batalla, a los primeros tiros, cayó herido mortalmente, y tal noticia produjo después un profundo dolor en todo el ejército. Bolívar cuando lo supo, la consideró como una desgracia y se lamentaba de que no le hubiese sido dado presentar en Caracas aquel hombre que llamaba sin igual en la sencillez, y sobre todo, admirable en el estilo peculiar en que expresaba sus ideas.

Fuente: AiSur

Autobiografía del General José Antonio Páez.

El general José Antonio Páez (1790-1873) escribió su Autobiografía, dedicando cuatro páginas a su amigo y compañero de armas, el teniente Pedro Camejo, popularmente conocido como el «Negro Primero». 

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