Categoría: literatura

África sigue escribiendo: libros para regalar en el nuevo año

Premios, decesos y nuevas publicaciones del continente marcaron a lo grande un 2021 que fue aperitivo de las muchas e interesantes novedades literarias de este recién nacido 2022.

El año 2021 ya extinto dedicó más titulares en España a las literaturas africanas que (la mayoría de) sus antecesores. Y esto sucedió, sobre todo, gracias a los premios que sus escritores han copado durante los últimos meses. Aunque la indudable calidad de lo que se escribe en el continente africano, afrodescendencia y diáspora incluidas, es una realidad evidente, parece que solo los premios internacionales o las modas del mercado editorial en países occidentales abren la puerta de nuestras librerías a nombres reconocidos (o no) entre los lectores y amantes de esta zona del planeta. E incluso con ese respaldo, la mayoría de los listados de lecturas recomendadas o reseñadas en el final de este año raramente incluyen nombres africanos, si exceptuamos a incombustibles como Radio Africa MagazineAfribukuLiterafricas o Wiriko. Voces ya ganadas a la causa y que suelen clamar en el desierto.

Por este motivo y aunque los autores africanos siempre hayan estado ahí, este es el momento de recordar, de nuevo, que durante el año pasado el migrante tanzano Abdoulrazak Gurnah se alzó con el Nobella mozambiqueña Paulina Chiziane, con el premio Camõesel senegalés Boubacar Boris Diop, con el Neustadt; su compatriota Mohamed Mbougar Sarr, con el Goncourt; el sudafricano Damon Galgut, con el Bookerla zimbabuense Tsitsi Dangarembga, con el Friedenspreis des Deutschen Buchhandels, y el francés David Diop, con el premio Booker Internacional 2021 . Por citar unos pocos.

También llega el momento de nombrar a quienes se fueron y destacar tres nombres de las letras africanas concretos: Djibril Tamsir Niane, Isaie Biton Koulibaly y Nawal El Saadawi. El primero murió a manos del coronavirus a principios del año pasado en su país, Guinea. Su nombre quedará inscrito en la historia como el del transcriptor y estudioso de la versión de la epopeya mandinga más conocida y antigua, la de Sunyata. Además de investigador en historia, fue profesor y firmó la Historia General de África de Ki-Zerbo y la UNESCO. El prolífico Isaie Biton Koulibaly, por su parte, falleció por problemas cardiovasculares en el pasado mes de noviembre en Abiyán, la capital de su país. Nacido en 1949 y carne de editorial desde 1977, tocó todos los palos literarios y recibió los premios Nyonda, Yambo Ouelogueum y el Gran Premio Marfileño de las Letras, entre otros. La editorial Assata, radicada en estas tierras y con una delegación en España, ha publicado dos de sus novelas en nuestro idioma: Y sin embargo, ella lloraba y La bestia negra. Finalmente, la escritora y activista egipcia Nawal El Saadawi nos dejó en marzo de 2021, lúcida y combativa a sus 89 años, como lo demuestran sus últimas entrevistas. Eterna candidata al Nobel, amenazada de muerte por los radicales islámicos, pasó por prisión por sus convicciones políticas y militó en el feminismo cuando se prohibió en su país. Podemos homenajearla leyendo su obra en español y catalán. En nuestro país se han publicado sus novelas Mujer en punto cero La cara oculta de Eva.

En lo que se refiera a lanzamientos literarios del año pasado, llega el momento de aprovechar la excusa de los Reyes Magos para regalar libros firmados por autores afro y expandir, a la vez, mentes y corazones.

En el territorio de los ensayos, recomendamos Salir de la gran noche, de Achille Mbembe; La gloria de los impostores, de Aminata Dramane Traoré y Boubacar Boris DiopBarco de esclavos, de Marcus RedikerBrújulas sobre África, del colectivo Africaye, y El Sahel Occidental frente a los Objetivos del Desarrollo Sostenible, de Dagauh Komenan, además de las reediciones de los clásicos Ousmane Sembene y Frantz Fanon. Si no se les resisten otros idiomas, apostamos por African Political Thought, de Stephen ChanFéminismes africains, de Rama Salla Dieng, y Notes from Black Europe, de John Pitts, que será traducido al español y publicado por Capitán Swing el año que viene. Un libro más antiguo pero siempre recomendable es el que Ndongo Samba Sylla y Fanny Pigeaud escribieron sobre el franco CFA y que se puede desentrañar en francés, inglés e italiano.

En lo que se refiere a la poesía, nos decantamos por la somalí Warsan Shire, cuyo primer libro, Enseñando a parir a mi madre, acaba de publicarse en Valparaíso. Shire nació en Kenia en 1988 y actualmente reside en Londres. Escribe sobre su experiencia como mujer, su identidad y las migraciones, entre otros temas. Suyo es el famoso verso: “Nadie deja su hogar a menos que se convierta en la boca de un tiburón”, pero firma otros versos igualmente hermosos y contundentes como el que habla de contarse las costillas antes de irse a la cama. También hay que recordar que Literáfricas se hizo eco, hace nada, de la apertura de un catálogo virtual y gratuito de poesía, Alfabeto, con una colección, Traducción, inaugurada con la grandísima Véronique Tadjo y su obra Tierra Roja.Nadie deja su hogar a menos que se convierta en la boca de un tiburónWarsan Shire, poeta somalí

En el territorio de la novela, para comprender las migraciones, optamos por Armand Gauz, con Cobrar por estar de pie y Camarada PapáMarc Alexandre Oho Bambe (a publicar dentro de nada por Casa África) y Bachir Samb, con Una carta a Adelina. Nos sumergimos en títulos como Agua dulce, de Akwaeke EmeziAguas abiertas, de Caleb AzumahAgua pasada, de Kopano Matlwa, y La deriva, de Namwali Serpell. Retornamos a los clásicos con Crónicas desde el país de la gente más feliz del mundo, de Wole Soyinka. Recordamos descubrimientos como Wame MolefheAbdelaziz Baraka Sakin y Beyrouk y anticipamos dos obras de Tierno Monenembo (El rey de Kahel, con Casa África, yEl terrorista negro).

Aprendemos historia a través de un texto lleno de luces y sombras de Maaza Mengiste, El rey en la sombra, que narra la lucha etíope (sobre todo, de las mujeres) contra las tropas fascistas de Mussolini. Y, finalmente, reservamos la última línea de este texto para el inconmensurable Donato Ndongo, autor de obras como Las tinieblas de tu memoria negraLos poderes de la tempestad e Historia y tragedia de Guinea Ecuatorial, que son de obligatoria lectura. Les debemos, tanto a él como a una nutrida nómina de autores –fundamentalmente– de Guinea Ecuatorial, un reconocimiento enorme por contribuir a la renovación, el empoderamiento y la diversidad del español, alentados desde tierra africana.

Añadimos que 2709Books mima un catálogo muy especial en formato ebook que incluye a autores como Boubacar Boris Diop, Fatou Keita o Venance Konan, al tiempo que lanza una colección de mujeres en la historia de África, en cómic, excelente para regalar a la juventud. Recomendamos apoyar proyectos como United MindsAfroféminas o Wanafrica y a las pequeñas editoriales que invierten ilusión, tiempo y recursos en darnos a conocer lo mucho que tiene que ofrecernos el África escrita. Sugerimos suscribirse a medios que informan regularmente sobre África en todos sus aspectos, como el veterano Mundo Negro y, por supuesto, no dejar de seguir nunca África No es un País y su casa adoptiva, Planeta Futuro.

Con los ojos puestos más allá de las fronteras del continente vecino, proponemos a dos escritoras muy diferentes pero cautivadoras en sus particulares estilos: la caribeña y luminosa Maryse Condé y la afroamericana distópica por excelencia, Octavia Butler. Además y con motivo de la reciente muerte de bell hooks, profesora, investigadora y activista afroamericana, también recomendamos títulos como Enseñar a transgredirTodo sobre el amorTeoría feminista y el clásico ¿Acaso no soy una mujer?.

Les deseamos que entren en 2022 leyendo y, por tanto, conmoviéndose y disfrutando con lo que las letras africanas nos obsequian. Esperamos que se conozcan y conozcan a los demás mejor con estas propuestas y que nos hagan llegar sus propias sugerencias.

Fuente: elpais.com

La lengua y lo afro: de la literatura oral a la oralitura

Como un aporte al estudio y comprensión de la oralidad afro Afroamiga publica este ensayo redactado por Iván Rodrigo Mendizábal en el cual se presentan una serie de elementos de gran interés y utilidad para la profundización del conocimiento en esta temática.

Este texto aborda la oralitura, concepto que alude a la comunicación que inscribe las prácticas orales, rituales, sociales performativas, además de las prácticas de escritura en las comunidades afro. Pasando por los procesos de inscripción de la lengua española durante la colonia, en las que éstas tuvieron que aceptar y adaptar la institución lingüística dominante de forma violenta; la asunción local y personal de la lengua mediante inflexiones para derivar en la onomatopeya; hasta la apropiación colectiva de la lengua y la incorporación en ésta de una cosmovisión.

El ensayo discute los postulados de la sociolingüística frente a los de la etnometodología. La idea es ver cómo los afroamericanos elaboran sus narrativas. La oralitura vendría a ser el dispositivo comunicacional como lenguaje-nación.

Leer el ensayo completo

Tinieblas en el corazón del África

“Miré a mi alrededor y, no sé por qué, pero le aseguro que la tierra, el río, la selva, el cielo resplandecientes jamás me parecieron tan desesperanzados y oscuros, tan impenetrables al pensamiento humano, tan implacables ante la vulnerabilidad humana (…) El horror!, el horror!”.

Así se expresaba, en 1899, el genial escritor polaco que escribía en inglés, Joseph Conrad, en aquella obra ineludible para comprender incluso hoy al África tropical, titulada “El corazón de las tinieblas”, magistral nouvelle o novela corta, en la que se narra un estremecedor periplo remontando el río Congo hasta el corazón del continente, durante el clímax de las atrocidades perpetradas allí por las potencias europeas, y que ha sido interpretada como una insuperable metáfora de un viaje profundo hasta lo más horroroso del alma humana, como luego lo hiciese Francis Ford Coppola adaptándola a Vietnam en su clásico “Apocalypse now!.

En la época y el lugar que describe Conrad, el Estado Libre del Congo, que ocupaba cerca de 2,5 millones de km2 (poco menos que toda Argentina), era un dominio privado y personal del Rey Leopoldo II de Bélgica, considerado entonces uno de los hombres más ricos del mundo, quien explotaba abusivamente sus infinitas riquezas de caucho, marfil, diamantes y piedras preciosas, entre otras muchas, extraídas mediante un abominable sistema esclavista.

Más de 120 años después de descorrer el velo de esa “gesta civilizadora europea”, aquellas tinieblas no se logran despejar en el corazón del África. Recientemente, el joven, brillante y humanitario embajador italiano en la República Democrática del Congo, Luca Attanasio, un carabinero que lo escoltaba y su chofer, fueron asesinados cruelmente por un grupo armado aún no identificado, al este de ese país, en la región del fabuloso Parque Nacional Virunga, el más antiguo del África, hábitat de los famosos “gorilas de montaña” en extinción, al que Leonardo Di Caprio donó US$ 2 millones para su rescate.

El Embajador Attanasio integraba una caravana de Monusco, la misión de la organización de Naciones Unidas para la estabilización de la República Democrática del Congo. La región es una de las más peligrosas del mundo: 93 militares de Monusco y numerosos guardaparques ya han perdido la vida en el lugar y, recientemente, el príncipe belga Emmanuel de Merode, Director del Parque, salvó milagrosamente su vida cuando fue acribillado a balazos en el pecho.

La tragedia particular de aquel joven diplomático italiano, quien deja a su esposa y tres hijas, sugiere dos tipos de reflexiones de orden general.

Por un lado, contribuye a desmitificar la profesión diplomática, erróneamente asociada en el mundo entero a lujos y entretenimientos, pues ilustra dramáticamente su sometimiento a los inestables avatares del mundo, debiendo un día, efectivamente, compartir una charla con un rey en un palacio europeo, pero al otro, correr riesgo de vida en la selva africana, como en este caso, entre otros muchos escenarios de guerras, masacres, persecuciones políticas, pestes, hambrunas y catástrofes de todo tipo, alrededor del planeta.

En ese sentido, tuve una experiencia concreta que me permitió conocer in situ y por dentro la índole de la problemática de esta región. En 1987, siendo un joven diplomático, integré una misión presidida por el entonces Canciller argentino Dante Caputo y varios funcionarios de alto rango, la cual durante muchos días recorrió cinco países del África tropical: Costa de Marfil, Nigeria, Ghana, Gabón y Angola.

La Cancillería de la nueva democracia argentina iniciada en 1983, había incluido por primera vez al África entre sus intereses, en especial, en el de convertirse de un país receptor de cooperación internacional como había sido la Argentina hasta ese momento, en un dador. En mi caso específico, habiendo sido formado durante los tres años anteriores a esta misión, en el campo de la tecnología nuclear, mi función precisa consistía en explorar áreas de cooperación posibles, como formación técnica, medicina nuclear, erradicación de plagas, irradiación de alimentos para su conservación, etcétera. La misión no fue fácil ni exenta de peligros, incluidos los constantes requerimientos de permisos de sobrevuelo para que el precario avión Fokker en el que nos desplazábamos pudiera atravesar zonas “calientes” sin ser derribado por error. Todavía recuerdo el impacto que me causó, por ejemplo, hallar devorado por la selva las ruinas de un reactor ruso prometido pero nunca acabado, los hiperlujosos palacios de altos mandatarios rodeados de cocodrilos para su protección, el poder omnímodo de un dictador capaz de violar sin sanción a una embajadora europea, los ominosos testimonios de abusivas y contaminantes explotaciones extranjeras, los estragos que causaban tanto las pestes naturales como los conflictos bélicos importados y la violencia constante atada al escaso valor de la vida humana.

Aquellas vivencias las enriquecí luego con varias lecturas, en particular una meticulosa de la mencionada obra de Conrad, que no sólo me facilitó una inmersión literaria-filosófica más profunda en la naturaleza ontológica del drama que sufre esta región, sino que también me permitió advertir cuántas de aquellas cuestiones que planteó Conrad hace más de un siglo, continúan interpelando a la consciencia humana con igual o mayor apremio que entonces.

Varios años después, aquellas experiencias y lecturas, confluyeron con estudios de posgrado alrededor de diversos marcos teóricos académicos entonces contemporáneos (Collier:2007 y Watts:2008), y de otros libros acerca de temas específicos, como la “negritud”, la “africanidad”, el etnocentrismo o los entonces de moda “choque de civilizaciones” y el “retorno del actor individual”.

Y aquí llegó a la segunda conclusión de esta nota, surgida del entrecruzamiento entre estas tres fuentes –experiencias profesionales, intuiciones literario-filosóficas y teorías académicas-, que elaboré en una tesis de posgrado y luego incluida en un capítulo titulado “Viaje al corazón de las estructuras”, compuesto por 50 páginas de mi libro “Una épica de la paz. La Política de Seguridad Externa de Alfonsín” (Euedeba, Bs.As., 2016, pp. 371-420), la cual podría resumirse en pocas palabras del siguiente modo: el peligroso escenario del África tropical suele ser, no sólo victimario inmediato de quienes se adentran en sus convulsionadas entrañas sino, sobre todo, víctima mediata de intereses exógenos con complicidades endógenas, que alientan la inestabilidad política, la iniquidad económico-social, los recurrentes conflictos armados y las consiguientes condiciones miserables de la región. Esos intereses son los de las potencias que mantienen “guerras frías” entre sí y aprovechan este escenario como frente “caliente” de sus disputas, los de los traficantes de armas y los ejércitos mercenarios que usan el lugar como laboratorio y mercado de sus armas, los expoliadores del medio ambiente y los cazadores de animales en extinción.

En pocas palabras, el África tropical se enfrenta con las acuciantes realidades de abrumadoras estructuras, débiles instituciones e influyentes actores individuales, interponiéndose con aspiraciones acuciantes, como paz y seguridad, comercio justo, protección ambiental, derechos humanos y cooperación técnica, entre otros.

Para concluir, el África tropical es todavía una paradojal deuda pendiente para toda la humanidad, abarrotada de riquezas y, al mismo tiempo, de adversidades de toda naturaleza. En el orden particular que atañe a nuestro país, la cual mantiene una vecindad significativa con esa región pues comparte con ella el Atlántico Sur, también constituye una cuenta pendiente para la Política Exterior Argentina, que sólo en aquellos años mencionados tuvo aspiraciones serias, debatiéndose luego entre la indiferencia y el bochorno, pero que debería ser restituido a la hoja de ruta global de nuestros intereses, como un capítulo indispensable del pendiente “regreso al mundo” de la Argentina.

 Fuente: eleconomista.com.ar

Por Maximiliano Gregorio-Cernadas

Mosaico literario en lengua castellana: creando puentes entre autores africanos y afrodescendientes

Ha sido presentada online la Antología de la literatura hispanoafricana y afrodescendiente: Textos literarios, científicos y artículos; compilada y coordinada por el escritor de origen guineoecuatioriano, Juan Riochí Siafá, publicada por la editorial Diwan África.

El libro inicialmente pretendía compilar la narrativa, poesía, ensayos y textos de expertos e investigadores guineoecuatiorianos y visibilizar, la evolución de la literatura africana de expresión castellana, la literatura hispanoafricana. Considerando que estamos en el Decenio de la Afrodescendencia, con mucho acierto, el compilador valoró la importancia de utilizar la literatura afrodescendiente para crear una red con autoras y autores afrohispanoamericanos, ofreciendo una mayor cobertura del panorama internacional. Es así como la obra incluye a setenta y siete autores que además de Guinea Ecuatorial, proceden de Angola, Brasil, Camerún, Colombia, Cuba, España, Gabón, Guinea Conakry, Honduras, Perú, República Democrática del Congo, República Dominicana y Uruguay.

Bajo el título, América Latina y África: diálogo con el otro lado del espejo, la escritora y crítica literaria colombiana, Berta Lucía Estrada Estrada, desarrolla el Estudio preliminar que precede a las obras de los diversos autores. En su estudio, Berta Lucía Estrada, sintetiza los lazos indisolubles que unen a América Latina con África reflejados en la cultura, en la música y las danzas, tradiciones, creencias religiosas, lenguas y oralidad, evidenciando que todas constituyen el patrimonio africano que legaron los esclavos a América Latina.

Si en su libro El Sur negro: Crónicas afrolatinas, el periodista y escritor argentino, Pedro Jorge Solans, nos relata cómo viven actualmente los afrodescendientes de esclavos, las palenqueras (símbolo de la lucha por la libertad de los negros cimarrones), en sus respectivas comunidades en los diferentes países de América Latina y el Caribe, y sus crónicas de viaje, revelan la prevalencia de la alegría de la raza y la voluntad de defender la identidad; Juan Riochí Siafá, con la edición de la Antología de la literatura hispanoafricana y afrodescendiente, además de tender puentes entre autores, investigadores, expertas y expertos africanos, y afrodescendientes a nivel internacional, tiene también el objetivo de elevar la literatura africana y Afrodescendiente de expresión castellana al debate crítico y teórico del que ha estado ausente hasta mediados del siglo XX, en que se comenzó a tener en cuenta.

La recopilación de textos, incluye a una nueva generación de escritoras y escritores, investigadores así como autoras y autores de otras generaciones y de reconocido prestigio, con dilatadas trayectorias literarias e investigadoras. Mujeres y hombres que residen en diferentes países del mundo, personas amantes y apasionadas por la cultura.

El libro se elaboró durante la pandemia mundial del coronavirus (covid-19) y está dedicado, a las mujeres y a los hombres que perdieron la vida (doctores y doctoras, enfermeros y enfermeras, personal de limpieza, de voluntariado, etc.) en todos los países del mundo; sobre todo a los mayores que lucharon para que tuviéramos un mundo mejor y una sociedad más justa. A sus familiares, amigos y conocidos se les acompaña en esta gran pérdida.

Por Clara Caballero

Fuente: Fundación Sur

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