Categoría: cultura afrovenezolana

Recordando al insigne escritor Juan Pablo Sojo

Juan Pablo Sojo tiene su propio idioma. Su idioma negro, venezolano,  mestizo…” | Notialternativo

El 23 de diciembre de 1907 nació el folklorista, escritor y periodista Juan Pablo Sojo Renjifo. Hijo del maestro y músico Juan Pablo Sojo y de Brígida Rengifo. Boticario en Caracas e Higuerote, desempeñó esta actividad también en Curiepe, desde donde enviaba artículos al diario El Universal y cuentos al semanario Fantoches.

Una crítica periodística le valió su encarcelamiento en 1937, por orden de Rufino Blanco Fombona, el entonces presidente del estado Miranda. Publicó varios artículos en el cuaderno Tierras del estado Miranda en 1938. Sus variadas lecturas se orientaron al estudio del aporte cultural africano, en particular cuando conoció la obra del etnólogo cubano Fernando Ortiz.

En igual sentido, había recibido el influjo de su padre, muerto en 1929, quien además de autor de música y letra para autos populares (guasas o tangos), valses y otras piezas, recopiló consejas e hizo anotaciones sobre el folklore de la región barloventeña.

En 1943, ganó el premio Tamanaco de Fantoches por su cuento «Hereque», publicó su novela Nochebuena negra, así como los Temas y apuntes afrovenezolanos y anunció la futura aparición de sus obras inéditas Los abuelos de color (ensayo), Cantos negros (poesía) y Zambo (cuentos). Acudió al acto celebrado en el teatro Hollywood en apoyo a la gestión presidencial de Isaías Medina Angarita y al naciente Partido Democrático Venezolano, entre un grupo de intelectuales y escritores que animaba Arturo Uslar Pietri.

Su pieza teatral, El árbol que anda, fue estrenada en 1945, bajo la dirección de Eduardo Carreño, en el teatro Nacional. Canto malembeEl color del amor y Santa, obras inéditas, fueron también incursiones suyas en el teatro. Igualmente realizó una adaptación radial de Nochebuena negra. Tuvo a su cargo la sección de Folklore Literario del Servicio de Investigaciones Folklóricas Nacionales, dependencia del Ministerio de Educación, creada en 1946 y dirigida por Juan Liscano.

Mientras se conocían sus numerosos artículos y cuentos a través de la prensa (Ahora, El Tiempo, El Nacional, El País), investigaba aspectos negroides de la cultura popular en regiones de Carabobo, Yaracuy y Miranda. Acompañó al poeta cubano Nicolás Guillén en un recorrido por Barlovento, en ocasión de la visita de este a Venezuela (1948). De allí nació el poema «Luna de Barlovento» de Guillén, en quien Sojo reconocía un maestro de la poesía negroide. Cuando murió, su obra de interpretación y reivindicación cultural afrovenezolana quedó truncada ya que los manuscritos de sus anunciadas obras inéditas desaparecieron, sin haberse podido recuperar hasta la fecha.

Fuente: Bibliofep

Unesco declara patrimonio fiesta de San Juan Bautista en Venezuela

San Juan todo lo tiene, San Juan todo lo da

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) aprobó declarar Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad al ciclo festivo de veneración y culto de San Juan Bautista que se realiza en Venezuela.

Devotos de San Juan, junto al ministro de Cultura venezolano, Ernesto Villegas y otras autoridades, aguardaron por la decisión en el Centro Cultural Aquiles Nazoa en La Carlota en la ciudad capital venezolana.

Villegas agradeció a nombre de Venezuela a la organización de la ONU por aprobar la inscripción en esta manifestación cultural en la lista. “Y vamos por más. ¡Si San Juan lo tiene, San Juan te lo da!”, agregó.

El San Juan es una fiesta religiosa cultural que se celebra cada 24 de junio en Curiepe y Mamporal, en el eje de Barlovento, además de Valles del Tuy, Guarenas y Guatire, en el estado Miranda, entre otras regiones venezolanas.

Usualmente, se hacen cantos de malembe y lamento, desfiles coloridos con las figuras del santo, entre otras actividades. Sus orígenes datan del siglo XVIII en comunidades afrovenezolanas esclavizadas durante la colonia española.

La celebración no solo está influenciada por el catolicismo, pues tiene varias expresiones culturales, verbales y musicales que vienen de África Subsahariana. Los adeptos a la festividad son llamados sanjuaneros y representan la resistencia cultural y de libertad para evocar la memoria de los antepasados.

Para su postulación a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad varios historiadores, cultores y expertos de dicha tradición iniciaron en 2017 una profunda investigación para elaborar un expediente.Cerca de 50 comunas y cofradías de los estados de Aragua, Miranda, Carabobo, La Guaira, Yaracuy, además del Distrito Capital, de conjunto con expertos del Centro de Diversidad Cultural asistieron en la conformación del documento que se entregó formalmente el pasado año para su análisis.

Venezuela ha entregado periódicamente todos los informes que reflejan el apego a la convención de Salvaguardia del Patrimonio. Este es el octavo expediente que ingresa a las listas con el consentimiento previo, libre e informado de las comunidades.

Además, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, refrendó en 2021 la Ley para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, que refuerza el marco jurídico y compromiso del Estado con el patrimonio vivo, y el respeto por la diversidad cultural.

El Instituto del Patrimonio Cultural de Venezuela (IPC) celebró la inscripción del Ciclo festivo en la lista, luego de que en 2018  Maduro indicara gestionar la declaratoria ante la Unesco.

Fuente: Telesur

Chimbangueles para San Benito

Bobures y otras poblaciones del Estado Zulia, ubicadas  en el borde sur del Lago de Maracaibo, y  los pueblos andinos, han mantenido por siglos la devoción a un Santo Negro al cual festejan con  chimbangueles, San Benito.

Los chimbangueles son una orquesta de tambores colgantes, expresión tangible de la cultura negroide  llegada desde África en tiempos de la esclavitud.

Los españoles, durante la conquista, en la zona sur del lago,  desarrollaron plantaciones de caña de azúcar, cacao, tabaco  con cuyos productos mantenían relaciones comerciales con México y la península hispánica.

Para ello utilizaron, en primer lugar, la mano de obra indígena sometidos al sistema de encomiendas. Bobures, Gibraltar y otras poblaciones de la subregión, eran, inicialmente, asiento de varios pueblos aborígenes que a la llegada del conquistador fueron forzados al trabajo de la tierra contra el cual reaccionaron oponiendo distintas formas de resistencia, unos huyeron a zonas inaccesibles, otros se enfrentaron militarmente, también hubo quienes optaron por la resistencia pacífica aceptando las condiciones para el cumplimiento de las duras tareas que le eran impuesta.

Estos hechos, sumados a  enfermedades desconocidas traídas por el conquistador, y para las cuales sus organismos no tenían desarrollados sistemas defensivos, ocasionó  su casi extinción, ante lo cual los hispanos recurrieron a un proceso masivo de importación de esclavos de África.

La presencia negra, según historiadores, traída predominantemente de diferentes pueblos de la costa occidental de África, influyó con su presencia al proceso forzado de mezcla cultural en el que se fusionaron saberes y creencias de los distintos lugares de origen. El resultado, la fusión de las tres culturas indígena, europea y africana. Es así como San Benito, imagen representativa católica europea, adquiere en sus rituales, diversos matíces, siendo muy evidentes  las expresiones de la cultura europea y africana.

Cantica,  Chocho, Ajé, Misericordia, Sangorongome vaya, Chimbangalero vaya, son voces que muestran vocablos africanos que unidos a la lengua castellana dan significado a los golpes de tambor que se ejecutan durante el recorrido procesional en el que una corte integrada por  mayordomo, capitanes, vasallos,etc, se encargan de cumplir roles de gobierno y custodia del santo y su festejo, garantizando una correcta y bien organizada celebración.

Los recorridos con la imagen de San Benito, son acompañados por una batería de diversos tambores. El conjunto instrumental lo constituyen siete membranófonos construidos con madera del árbol conocido como Lano o Balso, esta madera es blanda y liviana que hace mas viable el transporte de los mismos durante el recorrido.

Existe una clasificación basada en sus cualidades timbricas, con la cual los músicos y pobladores distinguen los tambores. Aquellos de registro grave son identificados como tambores «macho», mientras que los agudos son conocidos como tambores «hembra». Los tambores machos llevan la denominación de: Mayor o Arriero, Respondón, Cantante, Medio Golpe o Tamborito. Los tambores hembra son nombrados: Primera requinta, Segunda requinta, Requinta y media.

Basados en la morfología y técnica de construcción y ejecución de estos instrumentos se han establecido comparaciones con otros muy parecidos aun existente en zonas de África de las cuales se supone eran originarios los primeros grupos de esclavos en llegar al continente americano.

Los celebrantes y devotos se reúnen bajo la figura de cofradías que son organizaciones heredadas de la colonia en la cual se establecen y mantienen las normativas, funciones y jerarquías con las cuales es posible el desarrollo de la festividad.

La celebración del Santo Negro se extiende  desde los primeros días de octubre y hasta el primero de Enero, sin embargo, es posible observar el chimbanguele en cualquier época del año a manera de pago de promesa.

Fuente: Fundación Bigott

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